Skip to content

Advocacy Action Center for Members: Federal Policy Updates. Log in to view >

Advocacy Action Center for Members

Federal Policy Updates

Log in to view >

Cuando no es solo una etapa: Señales de depresión y ansiedad en la juventud hispana

  • March 03, 2026
  • Anxiety, Depression, Diverse populations, en español, Patients and Families

View in English

Muchos padres se preguntan si los cambios emocionales de sus hijos son parte del crecimiento o algo más serio. Saber distinguirlo puede marcar la diferencia. La depresión y la ansiedad suelen ignorarse o verse como “solo una etapa”. El trastorno depresivo mayor y el de ansiedad generalizada pueden manifestarse de manera distinta en niños y adolescentes que en adultos. En la comunidad hispana, a veces se minimizan como algo pasajero, lo retrasa la búsqueda de ayuda.

La American Psychiatric Association (APA) trabaja para ayudar a las familias a reconocer las señales de estos trastornos en niños y adolescentes. A través de LaSaludMental.org, la APA ofrece recursos en español sobre condiciones comunes de salud mental, sus señales y síntomas y cómo se tratan.

group of Hispanic youth

En algunas comunidades hispanas, ciertas creencias culturales minimizan la depresión y la ansiedad o cuestionan si son condiciones reales. Estas actitudes pueden aumentar los sentimientos de vergüenza y afectar la autoestima de los jóvenes. La depresión y la ansiedad afectan significativamente a la juventud hispana y requieren atención seria y culturalmente sensible, ya que la intervención oportuna puede cambiar la trayectoria de vida de un joven y, en algunos casos, incluso salvar una vida.

La salud mental comienza en la infancia

  • La infancia es un período de rápido crecimiento en el que los niños desarrollan habilidades de afrontamiento, construyen relaciones y aprenden a manejar sus emociones.
  • La adolescencia desempeña un papel clave en la formación de la identidad, distinta de los valores e ideales enseñados por la familia.
  • Los problemas de salud mental en etapas tempranas, si no se tratan, pueden persistir hasta la adultez y llevar a conductas perjudiciales como el consumo de sustancias, la autolesión o el suicidio.

¿Qué son las experiencias adversas en la infancia?

Las experiencias adversas en la infancia (EAI), conocidas en inglés como adverse childhood experiences (ACEs), son experiencias estresantes o traumáticas que ocurren antes de los 18 años y pueden afectar el desarrollo, la salud mental y la salud física a lo largo de la vida. Un mayor número de EAI se asocia con un mayor riesgo para la salud. La evidencia indica que las personas con cuatro o más EAI tienen un riesgo significativamente mayor de depresión, consumo de sustancias, enfermedades crónicas y suicidio [1].

Entre ellas se incluyen, por ejemplo, antecedentes de:

  • Abuso físico, verbal o sexual
  • Negligencia emocional
  • Alcoholismo parental
  • Un familiar encarcelado
  • Padre o madre ausente
  • Antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos

Sin embargo, estas experiencias no determinan el futuro de un niño. La intervención temprana puede mitigar sus efectos. Factores protectores como relaciones seguras con adultos, apoyo familiar y acceso a recursos como terapia o atención psiquiátrica pueden reducir su impacto en el desarrollo.

group of youth sitting and talking

Prevalencia en comunidades hispanas/latinas

En Estados Unidos, datos recientes del National Survey of Children’s Health 2023-2024 indican que aproximadamente el 42% de los niños hispanos ha experimentado al menos una EAI y cerca del 18% ha tenido dos o más, lo que se asocia con mayor riesgo de problemas de salud mental y física [2].

Según el Youth Risk Behavior Survey 2023, entre los estudiantes hispanos de escuela secundaria:

  • El 42% reportó sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza (56% de las mujeres; 29% de los hombres).
  • El 26% indicó que su salud mental fue “la mayor parte del tiempo o siempre” no buena (35% de las mujeres; 18% de los hombres).
  • El 11% reportó haber intentado suicidarse (15% de las mujeres; 7% de los hombres).

Estas tasas son más altas que entre los adolescentes blancos no hispanos (39% reportó tristeza o desesperanza y 8% intentó suicidarse) [3].

En comparación con los niños y adolescentes blancos no hispanos, los jóvenes hispanos tienen menor probabilidad de recibir servicios de salud mental [4,5]. Reconocer cómo se manifiestan estos trastornos en distintos grupos de edad es clave para la identificación y el tratamiento tempranos.

Manifestaciones en niños y adolescentes

La depresión y la ansiedad en niños y adolescentes pueden manifestarse de forma distinta que en adultos, con mayor presencia de síntomas físicos. Estos pueden incluir dolor de estómago o de cabeza, náusea, fatiga, somnolencia, dolores musculares, alteraciones del sueño y cambios gastrointestinales como diarrea o pérdida de apetito. Además, muchos tienen dificultad para identificar y expresar sus emociones, por lo que el malestar emocional puede manifestarse físicamente.

Síntomas de depresión

En los niños, la depresión puede presentarse como: En los adolescentes, los síntomas pueden incluir:
  • Irritabilidad o nerviosismo
  • Cambios de conducta
  • Ansiedad por separación
  • Rabietas
  • Dolor de estómago
  • Dolor de cabeza
  • Baja autoestima
  • Sentimientos de culpa
  • Ideación suicida
  • Autolesiones
  • Fatiga persistente
  • Cambios en el sueño (insomnio o dormir más de lo habitual)

Síntomas de ansiedad

En edades tempranas, la ansiedad suele relacionarse más con el entorno, la seguridad y las relaciones interpesonales.

En los niños, puede presentarse como: En los adolescentes, puede manifestarse como
  • Necesidad excesiva de tranquilidad o reafirmación
  • Disminución del rendimiento escolar
  • Ansiedad por separación
  • Pesadillas o miedo a dormir solos
  • Dolor de estómago
  • Dolor de cabeza
  • Problemas urinarios (como mojar la cama o
    tener accidentes durante el día)
  • Preocupación excesiva y persistente
  • Irritabilidad o inquietud
  • Dificultad para concentrarse
  • Evitación de situaciones sociales o escolares
  • Problemas de sueño (insomnio o pesadillas)
  • Fatiga persistente

Señales de alerta

Preste atención a estos cambios:

Área Cambios
Emocionales y de comportamiento
  • Cambios repentinos en el comportamiento o el estado de ánimo
  • Hablar de querer desaparecer o no existir
  • Aislamiento de familiares y amigos
En la escuela y actividades diarias
  • Disminución del rendimiento académico
  • Pérdida de interés en actividades o pasatiempos
Hábitos diarios
  • Cambios en la alimentación o el sueño

Conducta en redes sociales

 

  • Compartir o interactuar con contenido relacionado con autolesión,
    autodesprecio, ideación suicida, trastornos alimenticios o conductas violentas

Busque ayuda inmediata si el joven expresa ideas suicidas, habla de querer desaparecer o muestra conductas de autolesión.

La intervención temprana puede cambiar su trayectoria de vida

A continuación, se presentan formas de apoyar a un joven que muestra señales de alerta:

Busque ayuda profesional
Si el niño o adolescente presenta síntomas preocupantes de depresión, ansiedad o riesgo suicida, acuda a una evaluación médica y, si es necesario, consulte a un psiquiatra. El tratamiento temprano mejora el pronóstico y puede prevenir complicaciones graves.

Promueva la participación en terapia
Anime al joven a participar en terapia y normalice la búsqueda de apoyo profesional como parte del cuidado de la salud. Entre las opciones se encuentran la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal y la terapia familiar.

Cree un entorno seguro
Fomente un espacio donde pueda expresar sus sentimientos y garantice la seguridad en el hogar. Si hay armas en casa, manténgalas bajo llave, descargadas y almacenadas por separado de la munición. Hágale saber que puede acudir a usted si alguien lo hace sentir incómodo, incluso si se trata de personas conocidas.

Enseñe estrategias saludables para manejar el estrés
Practique técnicas como respiración profunda, caminar o escribir. Ayúdele a identificar sus emociones y a manejarlas de forma saludable. Enséñele a establecer límites y a construir redes de apoyo.

Colabore con profesionales
Mantenga comunicación con médicos, maestros, consejeros escolares, entrenadores y mentores. Involúcrese en sus actividades y trabaje junto a estos adultos para apoyar sus necesidades.

La salud mental de los jóvenes no es “solo una etapa”. En la comunidad hispana, el estigma puede dificultar estas conversaciones, pero buscar ayuda a tiempo puede marcar la diferencia. Escuchar, apoyar e intervenir temprano puede cambiar la trayectoria de vida de un joven e incluso salvarla.

Recursos y Ayuda

Si tú o alguien que conoces necesita apoyo, no estás solo. La APA y otras organizaciones ofrecen recursos específicos en español para apoyar a niños y jóvenes:

  • La Salud Mental (APA): Encuentra información basada en evidencia y recursos culturalmente relevantes en lasaludmental.org
  • Child Mind Institute: La herramienta no sustituye un diagnóstico. Es un cuestionario que analiza sus respuestas y ofrece una lista de trastornos psiquiátricos asociados con esos síntomas: Chequeo de síntomas.
  • NAMI: Accede a recursos sobre salud mental para niños de primaria, incluyendo videos, hojas de trabajo y páginas para colorear, para seguir aprendiendo con tu hijo en español a través de la National Alliance on Mental Illness: Hablemos de Salud Mental.
  • Crisis y apoyo inmediato: si necesitas hablar con alguien de inmediato, puedes enviar un mensaje de texto en español a la Crisis Text Line o llamar a la línea 988.

In English:

When It’s Not Just a Phase: Signs of Depression and Anxiety in Hispanic Youth

Many parents wonder whether their children’s emotional changes are a normal part of growing up or could indicate something more serious. Knowing the difference can make a significant impact on their well-being. Depression and anxiety are often overlooked or hidden and may be dismissed as “just a phase” of youth.

Major depressive disorder and generalized anxiety disorder often appear differently in children and adolescents than in adults. In the Hispanic community, these mental health conditions are sometimes viewed as temporary phases of life, which can lead to silence, fear, or shame and delay seeking professional care and getting help.

The American Psychiatric Association (APA) is working to help families recognize the signs of these disorders in youth. Through LaSaludMental.org, we provide resources in Spanish about common mental health conditions, their signs and symptoms and how they are treated.

In some Hispanic communities, certain cultural beliefs downplay depression and anxiety or question whether they are real conditions. These attitudes may increase feelings of shame and negatively affect a young person’s self-esteem. Depression and anxiety heavily impact Hispanic youth and require serious, culturally sensitive attention, as timely intervention can change a young person’s life trajectory and, in some cases, even save a life.

Mental health begins in childhood

  • Childhood is a time of exponential growth during which children develop coping skills, build relationships, and learn how to manage their own emotions.
  • Adolescence plays a pivotal part in establishing a sense of identity apart from values and ideals taught by one’s family.
  • Early mental health problems, if untreated, can persist into adulthood and lead to harmful coping behaviors such as substance use, self-harm, or suicide.

What are Adverse Childhood Experiences?

Adverse childhood experiences (ACEs) are stressful or traumatic experiences that occur prior to age 18 and can affect a person’s development, mental health, and physical health over the course of their lives. A higher number of ACEs has been associated with a greater health risk. Research indicates that individuals with four or more ACEs have a significantly higher lifetime risk of depression, substance use, chronic illness, and suicide [1].

Examples of these include a history of:

  • Physical, verbal, or sexual abuse
  • Emotional neglect
  • Parental alcoholism
  • An incarcerated family member
  • An absent parent
  • Family history of psychiatric disorders

However, adverse experiences do not determine a child’s future, as early intervention can mitigate their negative effects. Protective factors such as secure adult relationships, family support, and access to resources such as therapy or psychiatric care can reduce the developmental impact of these experiences.

Prevalence in Hispanic/Latino communities

In the United States, recent data from the National Survey of Children’s Health 2023-2024 indicates that approximately 42% of Hispanic children have experienced at least one ACE and nearly 18% have two or more ACEs, which are associated with an increased risk of developing mental and physical health complications later in life [2].

According to the Youth Risk Behavior Survey 2023, among Hispanic high school students

  • 42% reported persistent feelings of sadness or hopelessness (56% of females; 29% of males),
  • 26% reported their mental health was “most of the time or always” not good (35% of females; 18% of males)
  • 11% reported having attempted suicide (15% of females; 7% of males)

These rates are higher than non-Hispanic white adolescents (39% feeling sad or hopeless and 8% had attempted suicide) [3].

Compared to non-Hispanic white children and adolescents, Hispanic youth are less likely to receive mental health services  [4,5]. Recognizing how these disorders present in different age groups is key to early identification and treatment.

Manifestations in children and adolescents

Depression and anxiety often appear differently in youth than in adults, with  unexplained physical symptoms more common. These may include stomachaches, headaches, nausea, fatigue, sleepiness, muscle aches, sleep disturbances, and gastrointestinal issues such as diarrhea or loss of appetite. Additionally, children and adolescents often have greater difficulty identifying and expressing emotions, so emotional distress may show up in physical symptoms.

Symptoms of Depression

In children, depression often appears as: In adolescents, symptoms are more
identity-focused, such as:
  • Irritability or nervousness
  • Behavioral changes
  • Separation anxiety
  • Tantrums
  • Stomachaches
  • Headaches
  • Low self-esteem
  • Feelings of guilt
  • Suicidal ideation
  • Self-harm behavior
  • Persistent fatigue
  • Sleep changes (insomnia or
    sleeping more than usual)

Symptoms of Anxiety

Anxiety in children and youth is often less related to responsibilities and more connected to the immediate environment, safety, and relationships.

In children, anxiety may appear as: In adolescents, it may appear as:
  • Excessive need for reassurance
  • Decline in school performance
  • Separation anxiety
  • Nightmares or fear of sleeping alone
  • Stomachaches
  • Headaches
  • Urinary problems (such as bedwetting or
    daytime accidents)
  • Excessive and persistent worry
  • Irritability or restlessness
  • Difficulty concentrating
  • Avoidance of social or school situations
  • Problems sleeping (insomnia or nightmares)
  • Persistent fatigue

Warning signs

Pay attention to these changes in your loved one:

Area Changes
Emotional and behavioral
  • Sudden changes in behavior or mood
  • Talking about wanting to disappear or no longer exist
  • Social withdrawal from family and friends
School and daily activities
  • Decline in academic performance
  • Loss of interest in extracurricular activities or hobbies
Daily habits
  • Changes in eating or sleeping habits

Social media behavior

 

  • Sharing or interacting with posts related to self-harm, self-hatred,
    suicidal ideation, eating disorders, or violent behaviors.

Seek immediate help if your young one expresses suicidal thoughts, talks about wanting to disappear, or shows signs of self-harm.

Early intervention can change their life trajectory

In this section, we provide ways to support a young loved one exhibiting warning signs that affect their emotional well-being.

Seek professional help
If the child or teen shows concerning symptoms of depression, anxiety, or suicidal ideation, seek prompt medical evaluation and, if necessary, consult a psychiatrist. Early treatment improves prognosis and can prevent serious complications from emerging.

Encourage participation in therapy
Encourage the young person to participate in therapy and normalize seeking professional support as part of health care. Therapies for youth anxiety and depression include cognitive behavioral therapy, which modifies thoughts and behaviors; interpersonal therapy, which helps improve relationships and manage social stress; and family therapy, which strengthens communication and support at home.

Create a safe and supportive environment
Establish an open space where they can express their feelings and ensure safety at home. Let children know they can come to you if anyone makes them feel uncomfortable, even if it involves close family friends or relatives. If there are firearms in the home, keep them locked, unloaded, and stored in an inaccessible location, with ammunition stored separately.

Teach healthy coping skills
Encourage healthy coping strategies for stress management, such as deep-breathing exercises, taking walks, or journaling. Teach children from an early age to identify their emotions, manage them in healthy ways, set personal boundaries, and build strong social support networks.

Collaborate with professionals
As a parent, maintain open communication with professionals such as doctors, teachers, school counselors, and other authority figures in their life, including coaches and mentors. Stay involved in your children’s activities and events and collaborate with these adult figures to support their needs in school and other activities.

Youth mental health concerns are not “just a phase.” In the Hispanic community, stigma can make conversations about mental health difficult, but seeking help early can make a profound difference. By listening, offering support, and intervening early, we can change the life trajectory of Hispanic youth and may even save a life.

Resources and Help

If you or someone you know needs support, you are not alone. The APA and other organizations offer Spanish-language resources to support our Hispanic youth.

References

  1. Moffitt, T. E., et al. (2007). Generalized anxiety disorder and depression: Childhood risk factors in a birth cohort followed to age 32. Psychological Medicine, 37(3), 441-452. https://doi.org/10.1017/S0033291706009640
  2. Child and Adolescent Health Measurement Initiative. 2023-2024 National Survey of Children’s Health (NSCH) data query. Data Resource Center for Child and Adolescent Health supported by the U.S. Department of Health and Human Services, Health Resources and Services Administration (HRSA), Maternal and Child Health Bureau (MCHB). www.childhealthdata.org.
  3. Verlenden, J. V., Fodeman, A., Wilkins, N., et.al. (2024). Mental health and suicide risk among high school students and protective factors: Youth Risk Behavior Survey, United States, 2023. MMWR Summaries, 73(4), 79-86. https://doi.org/10.15585/mmwr.su7304a9  Online explorer:   https://yrbs-explorer.services.cdc.gov/#/
  4. Bitsko, R. H., Claussen, A. H., Lichstein, J., et. Al.  (2022). Mental health surveillance among children, United States, 2013–2019. MMWR Supplements, 71(2), 1–42. https://doi.org/10.15585/mmwr.su7102a1
  5. Health Resources and Services Administration, Maternal and Child Health Bureau. (2023). National Survey of Children’s Health: Child and adolescent mental health indicators. U.S. Department of Health and Human Services.

Author

Evelyn Melissa Esparza, B.S., M.D. Candidate

Texas Tech University Health Sciences Center, El Paso, Paul L. Foster School of Medicine
National Communications Director, Medical Students with Disability and Chronic Illness
National Student Member, Latino Medical Student Association

Medical leadership for mind, brain and body.

Join Today