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Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

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El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), anteriormente llamado trastorno por déficit de atención (TDA), es uno de los trastornos mentales más frecuentes que afectan a los niños. Un estudio realizado por centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reveló que al 14 % de los niños y adolescentes entre 3 y 17 años se les diagnosticó alguna vez TDAH o problemas de aprendizaje, entre los cuales el 17% eran Afroamericanos, 15% eran blancos y el 12% eran Latinos (CDC, 2020). Se sabe muy poco sobre la diversidad cultural o étnica de los adultos con TDAH. El TDAH suele detectarse por primera vez en niños en edad escolar cuando provoca interrupciones en el aula o problemas con las tareas escolares. Su diagnóstico es más frecuente en niños que en niñas.

El TDAH y las dificultades de aprendizaje suelen presentarse juntos. Algunos de los síntomas del TDAH son falta de atención (incapacidad de mantenerse concentrado en lo presente), hiperactividad (exceso de movimiento que no se corresponde con la situación) e impulsividad (actos precipitados que se producen en el momento sin pensar).

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Preguntas y respuestas de expertos

Tiene suerte de contar con buenas habilidades que lo ayudan a gestionar el comportamiento de su hijo. Los padres suelen recibir informes confusos sobre sus hijos. Debe coordinar una reunión con el maestro y el consejero escolar de su hijo. Solicite otra observación de su hijo en el aula. Si los problemas persisten, existen formas de evaluar las conductas problemáticas. Por ejemplo, las escalas de evaluación de Vanderbilt utilizadas para diagnosticar el TDAH son fáciles de acceder y constituyen el estándar en muchas comunidades. Es posible que el médico de su hijo prefiera seguir los siguientes pasos de la evaluación o que usted busque a un profesional de la salud mental, como un psiquiatra de niños y adolescentes, para que continúe el proceso de evaluación.

Las familias hispanas o latinas podrían enfrentarse a barreras culturales o de otro tipo para reconocer el TDAH como un problema. El TDAH no es causado por la falta de disciplina o atención de los padres ni desaparece por sí solo. Es un trastorno biológico y crónico que puede afectar el rendimiento escolar, las relaciones y la regulación emocional del niño durante toda su vida. Puede presentarse de forma diferente a lo largo de la vida y fluctuar entre distintos síntomas. Por ejemplo, los síntomas de falta de atención pueden persistir en la edad adulta, mientras que los síntomas de hiperactividad e impulsividad son más característicos de la infancia.

Como todos los medicamentos, existen efectos secundarios importantes que deben tenerse en cuenta si se decide probar medicamentos para tratar el TDAH. Los efectos secundarios más frecuentes son pérdida de apetito y problemas para dormir. Otros efectos secundarios de estos medicamentos son nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, dolores de cabeza, dolor de estómago, taquicardia y presión arterial alta. Los efectos secundarios suelen aparecer en los primeros días de comenzar con un medicamento nuevo o si se toma en una dosis más alta. Los efectos secundarios más graves afectan al corazón, sobre todo en niños con problemas cardíacos identificados. La mayoría de los niños con TDAH seguirán teniendo problemas de concentración y atención durante la adolescencia y la edad adulta. Las investigaciones han confirmado que los medicamentos siguen siendo eficaces en la edad adulta. Si bien hay pocos estudios que analicen los efectos a muy largo plazo, al parecer los beneficios a largo plazo superan a los riesgos.

Los adolescentes con casi cualquier enfermedad insistirán en que pueden controlar su tratamiento: "Prefiero hacerlo solo". Afortunadamente, en la mayoría de los casos, el médico toma medidas para ayudar a su hijo a conocer su enfermedad, identificar los síntomas distintivos que mejoran con el tratamiento y tener una conversación franca sobre los efectos secundarios. Se aceptan ensayos sin medicamentos. Analice las razones por las cuales su hijo quiere dejar el medicamento. Tal vez se deba a un efecto secundario que no le haya informado a su médico. Detecte los probables cambios que se prevén durante un ensayo sin medicamentos. Tal vez su hijo acepte que haya un observador neutral (un maestro favorito, un entrenador) que pueda

ayudar a vigilar los problemas. Sus observaciones posiblemente se perciban menos "parentales".

Hay muchas medidas que una familia puede tomar sin necesidad de recurrir a un medicamento. Suelen consistir en prestar mucha atención a un comportamiento problemático y desarrollar estrategias (no castigos) que puedan cambiar el comportamiento. Algunas medidas son sencillas: rutinas más estrictas por las mañanas al prepararse para ir al colegio, una supervisión rigurosa de los deberes y proyectos escolares que requieren planificación, o adaptaciones en el colegio para los exámenes. Algunas familias aprovechan el asesoramiento para examinar los conflictos en casa.

Hay muchos otros "tratamientos" que prometen ser la solución para su hijo. Sin embargo, la mayoría de ellos no se probaron lo suficiente en cuanto a seguridad o beneficios a largo plazo. En este sentido, los padres deben estar muy bien informados. Una buena manera de empezar es conversar con el pediatra de su hijo.

Lea más sobre el TDAH para niños, adultos, familias y parientes afectados en esta lista de lecturas recomendadas.

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